Fan Fic Twilight... Luna Nueva
El avión se había retrasado un poco debido al mal tiempo que había surgido de repente. La mayoría de los vuelos en New York estaban retrasados y algunos otros suspendidos.
Pero eso no impidió a Alberth conseguir un yet privado que nos llevara a Volterra.
Durante el vuelo, Alberth estuvo callado, meditando y observabndo varias cosas en su laptop, yo simplemente veia por la ventana, pero no distinguía nada más que el agua azul sobre la que volábamos.
-¿Cuanto tiempo más vas a ver todo lo que tienes ahí?- Le pregunté un poco irritada, no tenía sentido que estuviera tan tranquilo despues de lo que me habia contado.
-Lo siento, pensé que estabas tan distraida como yo-
-Alberth, tu traes una laptop y te la has pasado ahí lo que llevamos del viaje... ¿se puede saber que carajo estas haciendo?...-
-Pues... nada en realidad, me encontraba viendo algunos archivos que debo entregar de mi empresa... estas muy alterada... ¿Algo te preocupa?-
-¡Por supuesto que si! ¿No es suficiente saber que tenemos que ir a enfrentarnos solo nosotros dos a la guardia de los Volturis?- Mi voz fue un siseo bajo pero lleno de tensión. Los humanos del avion no necesitaban conocer nuestros problemas.
-Traquilizate... no necesitas alertar a los humanos... no tendremos mayor problema si los detenemos en su frontera, así que deja de preocuparte y ya- Al volvió a recostarse, y yo me coloqué los audifonos del mp3 que él me había prestado, y escuché algunas canciones, la mayoría en italiano y muchas en inglés, pero tambien traia en español.
Pensar en la música latina me calmó un poco a pesar de mi nerviosismo, creía que no ibamos a llegar a tiempo para atraparlos a todos en el aeropuerto.
El yet descendió, mis ansias eran demasiadas, me costó mucho trabajo mantenerme dentro del áeroplano puesto que se vería muy raro si salgo corriendo.
-Bien... apartir de aqui... yo conduzco... por lo que pude investigar, tienen una linea aerea privada que vuela desde Volterra hasta este aeropuerto... será excelente que lleguemos directo a ese lugar- Alberth salió del avión y yo lo seguí, ante mis ojos se encontraba un hermoso Ferrari Novitec, de color rojo sangre.
-Excelente... y decías que no querías llamar la atención- Me metí del lado del pasajero.
-Bueno, tenemos que ser rápidos... además hay que probar el nuevo antidetector de velocidad, se lo instalaron ayer...- Acarició un raro aparato que estaba debajo del estereo.
-Vaya... tú si que sabes cómo deprimirme...-
-No te preocupes... te regalaré uno de cumpleaños-
Reimos al mismo tiempo y nos pusimos en marcha.
...
La carretera principal estaba completamente despejada, gracias a que hoy no había ningún tonto festival que dificultara la irrupción a la ciudad. Cerca de Volterra, Al redujo la velocidad, entramos a la ciudad y dejó el auto estacionado.
-Bueno ya estamos aqui... tengo entendido que ellos se irán al anochecer así que tenemos que llegar a su refugio...- Al caminó hacia la plaza principal y yo lo seguí.
-Claro... y cuando lleguemos ante ellos... les diremos que dejen en paz a nuestros amigos?... dudo que aunq se los pidamos de rodillas los dejen en paz- Mi expresion era de completa repulsion ante la idea de arrodillarme ante alguno de ellos.
-Bien... por lo que he investigado...-
-Calla, yo sé a donde tenemos que ir... se donde esta la entrada principal de su palacio oculto- Me cansaba de repente, su necedad de usar la nueva tencnología a veces me impacientaba, como en este momento.
-Ok, ok... gruñona... muestrame el camino-
Caminamos de modo normal, puesto que habia mucha gente aún, aunque de alguna manera me aburri y estaba totalmente desesperada por deshacer la amenaza que cubría el hogar de mi amigo Carlisle, así que sin siquiera avisarle comencé a correr y a usar mis poderes para pasar totalmente desapercibida, Alberth me alcanzó a los pocos minutos, recorrí cada callejón como si lo conociera de toda la vida, más sin embargo, no era así.
La noche nos ayudaba a pasar por la ciudad como si fuera nuestra, pero cuando llegabamos cada vez más cerca de la guarida de los Volturis, los guardias se hicieron presentes, no dentenían nuestro camino, pero seguían nuestro rastro hasta que llegamos a la entrada principal del palacio subterraneo de los Volturi.
-¿Así que este es parte de su palacio? No me sorprende, quizá esten cenando...- Muy a lo lejos se oían los gritos de desesperación de las personas que estaban siendo asesinadas por aquellos vampiros.
-Alberth... hazme un favor y cierra el pico... vamos a entrar- Caminamos hasta la entrada y nos quedamos en la recepción, no quise hablarle a la joven que parecía sorprendida con nuestra llegada, y en el elevador, apareció Jane.
-Oh... vaya vaya... que sorpresa, Anna...- Jane fijó su vista en mí, parecía que gusrdaba rencor por haberla retado ese día.
-Jane... no es un gusto verte, pero lo importante es q no venimos a verte a ti...- Sonreí.
-Así que has venido a ver a mis maestros... lo lamento, pero haremos un viaje algo largo y necesitan prepararse para ello...- Me dió la espalda mientras Alberth se burlaba de mi, eso me hizo enojar y salte hacia Jane y mantuve mi boca en su cuello, lista para morderla si era necesario.
-No jugues conmigo Jane... es mejor que me lleves a donde estan tus maestros... o sino... te mataré- Enterré un poco mis colmillos, pero ella de inmediato rió.
-Calma Anna... te llevaré con ellos- Y comenzó a caminar de vuelta al elevador.
Los tres entramos al elevador y llegamos al segundo piso subterráneo, donde estaba la galería y el camino hacia la muerte comoyo misma lo llamaba, ya que por ese camino, guiaban a los mortales a la muerte. Me dio repugnancia ese lugary sentí que era mi deber matar a Jane, pero sería un error monumental si lo hacía.
Pronto llegamos a la sala, y ahi estaban, Aro, Cayo y Marco, limpiandose la boca mientras los demás se llevaban los cuerpos vacios de las personas.
Aro se levantó y sonrió para saludarme aunque yo seguía más seria que nunca.
-Anna... querida, ¡Qué sorpresa! No esperabamos tu visita... ¿Este es tu hermano?- Señaló a Alberth y yo asentí.
-Que bueno que nos visitas de nuevo... ¿Y cómo esta la pequeña humana a la que te llevaste?- Preguntaba con desdén, y eso en parte me hacia enfurecer, en realidad lo que destilaba de sus palabras era cinismo. Y eso en verdad que no me gustaba nada.
-Eli esta muy bien... se ha... adaptado al cambio- Su mirada pareció encenderse por un momento, y mis palabras fueron la flama que avivó su el brillo maléfico de sus ojos.
-¿Cambio? ¿Eso quiere decir que la has transformado?- La sonrisa de Cayo apenas era visible, pero a mi nada se me escapaba jamás.
-Así es... Elizabeth es ahora una vampiresa, obviamente tardara un tiempo en desarrollarse pero después dejará de crecer...- No tenía porque darle explicaciones sobre el proceso de transformación de un vampiro como yo, además de que no era largo, pero si un poco doloroso.
-¿Sabes acaso que esta prohibido crear a pequeños vampiros?- Dijo Cayo levantandose de su asiento, al menos se entretendrían conmigo y retrasarian el viaje, dandome tiempo para detenerlos completamente.
-Cayo... recuerda... yo no soy igual que ustedes, yo no sigo sus reglas- Sonreí para quitarle la sonrisa a este viejo vampiro.
-Si me lo permiten...- Dijo Alberth mientras Cayo y yo nos mirábamos desafiantes. -Me gustaría que platicaramos, hemos sabido que irán a ver a Carlisle Cullen, ¿No? queremos saber el porque-
Me sorprendió que interviniera de esa forma, pero sería otra distracción más mientras afinaba mi plan.
Todo por proteger a Eli, y a mis ahora amigos.








